Redescubriendo La Latina

Cuenta la leyenda que este castizo barrio toma su nombre de una de las mujeres más importantes de la cultura española, la escritora y pensadora Beatriz Galindo, a la que apodaron La Latina, debido a su dominio de esta lengua, y que fue preceptora de Isabel la Católica y sus hijas.

Lo cierto es que la humanista fundó junto a su esposo, el primer hospital del lugar. La Latina siempre ha sido testigo de los distintos hechos históricos que han sucedido en la ciudad. Sus calles estrechas nos hablan de los tiempos medievales en los que Madrid era una ciudadela árabe, quizás la muestra más significativa de que La Latina es verdaderamente el centro histórico de la capital.

La plaza de la Cebada es sin duda un punto clave para este barrio. Construido en 1868 y después derribado para ser reconstruido en 1958, el mercado que toma el nombre de la plaza en la que está ubicado, era el lugar en el que históricamente se vendían cereales, y actualmente es uno de los más importantes de Madrid.
Dentro de él se pueden encontrar productos frescos de gran calidad, además de un espacio gastronómico que permite al público que acuda a conocerlo, disfrutar de catas de vinos, degustaciones de las delicias del mercado durante los fines de semana, entre otras muchas opciones.

Si hay algo que caracteriza a La Latina son sus comercios tradicionales.
Restaurantes, ultramarinos y tiendas artesanales forman parte de la vida activa del barrio. Algunas de ellas pueden decir con orgullo que ya cuentan con más de 100 años de vida.

Las alpargaterías de la Calle Toledo son el lugar ideal para que tanto propios como ajenos, se lleven un recuerdo de este barrio tan especial comprando alguno de los productos de Casa Herranz, Calzados Lobo o Casa Vega.
Sus fachadas de madera son un rasgo distintivo de los establecimientos que se pueden visitar aún en las calles de La Latina, y que además, fortalecen el valor turístico y artesanal del propio barrio.

Sin duda uno de los comercios más célebres de este castizo lugar es Caramelos Paco, que abrió sus puertas a comienzos de los años 30 del siglo pasado. Comenzó su andadura como ultramarinos pero pronto pasó a especializarse en caramelos y bombones.

La cerería Ortega también puede presumir de cumplir el centenario atendiendo a sus clientes, concretamente 126 años, siendo uno de los referentes del barrio. El proceso de elaboración de sus productos mantiene su esencia ancestral ya que se emplea la maquinaria tradicional.

Otro de los puntos fuertes con los que cuenta La Latina es su alta oferta gastronómica. Desde hace más de una década, este enclave madrileño se ha convertido en uno de los lugares favoritos de madrileños y turistas para tomar el típico aperitivo de los domingos. En las zonas conocidas como las Cavas, la alta y la baja, se pueden encontrar numerosos establecimientos en los que se pueden disfrutar de cocina típica como Casa Lucio, El Gato Canalla o La Posada del León.

Los amantes de los productos artesanales también pueden descubrir comercios más modernos como Be organic, especialistas en alimentación natural y productos frescos, o Cocol, en la que encontrarán piezas de cerámica y objetos de decoración confeccionados con esparto.

Además, en el barrio es un espacio ideal para disfrutar de los distintos eventos que han tenido lugar en él como La Latina Pintxo Week, una ruta de tapas por los bares y restaurantes de la zona, o las diferentes acciones de dinamización que celebra el Mercado de la Cebada.

La moda también está presente, y es que sus calles se han transformado más de una vez en pasarela, con eventos como La Latina Fashion Week, en la que en la pasada edición se pudieron ver las creaciones del diseñador Maison Mesa. ¿Quieres saber todo lo que pasó? ¡Échale un vistazo!

Es indudable. La Latina es un barrio que enamora, por eso en Madrid Capital de Moda os animamos a daros una vuelta y redescubrir uno de los lugares con más historia de la capital.